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sábado, 23 de agosto de 2008

Las cenizas del Vesubio


El Vesubio ha entrado muchas veces en erupción y hoy está considerado como uno de los más peligrosos del mundo a causa de los 3 millones de personas que viven a su alrededor, principalmente en la ciudad de Nápoles.

A parte de la erupción que destruyó Pompeya, otras erupciones importantes fueron las de los años 472, 512, 1631, seis veces en el siglo XVIII, ocho en el siglo XIX; en 1906, 1929 y 1944. No hay que olvidar que el Vesubio continúa siendo un volcán activo.

En ocasiones, las erupciones han sido tan grandes que en toda Europa meridional han caído cenizas; en 472 y en 1631, las cenizas del Vesubio cayeron sobre Constantinopla (Estambul), a unos 1.600 kilómetros del volcán. La ultima erupción fue en 1944.

miércoles, 6 de agosto de 2008

TINTORERIAS EN LA ROMA ANTIGUA (fullonicae - tinctoriae)

Posiblemente el trabajo más importante en la industria de la confección romana era el de los encargados de su limpieza, o el de las tintorerías (“fullonicae” en latín). Las tintorerías servían a ciudades enteras, en ellas se hacían tintes, se lavaba y secaba ropa de todo tipo. Las tintorerías (fullonicae), como comprobado en las ruinas de Pompeya, eran a menudo más grandes que otros tipos de negocios, a fin de acomodar el gran equipo necesario, así como atender al gran número de clientes cotidianos. Este tipo de negocio también requería un alto numero de empleados y probablemente que el dueño era uno de los patrones más importantes de la ciudad.

La típica fullonica necesitaba tanques para el lavado, los tintes y el aclarado de la ropa, así como espacio para secar y planchar. La ropa generalmente se lavaba en orina humana o de animales (caballo, camello, …), que era recolectada de los servicios públicos (letrinas) de la ciudad, de vasijas que se encontraban en las esquinas de las calles para que la gente utilizara para aliviar sus necesidades y también posiblemente importada de zonas periféricas. Los “fullones” pisaban y machacaban con los pies la ropa que yacía en las vasijas de lavado con una mezcla de agua y orina. También se recurría a una mezcla de agua y un tipo de tierra o posiblemente arcilla que ayudaba a eliminar los residuos de grasa.

La ropa pasaba a la etapa de secado bajo el sol o al aire libre. Una vez seca la lana era cepillada y cardada con piel de erizo o plantas de la familia de los cardos. La ropa se colocaba entonces en una cesta denominada “viminea cavea” que se colgaba sobre vapores de azufre con el fin de blanquear el tejido. Finalmente se le aplicaba una tierra o arcilla blanca al tejido para blanquearlo aún más. Por ultimo se pasaba por el pressorium (planchado).

Para teñir la ropa, los fullones empleaban pigmentos procedentes de plantas y de algunos tipos de marisco. Después de lavar y teñir la ropa, se aclaraba en tinajones con agua y luego se pasaba al secado. La ropa se colgaba en cuerdas o en estantes en la azotea de la tintorería para secarla al sol. En ciudades con una densa populación, se les permitía a las tintorerías secar un poco de ropa a los lados de la calle.