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miércoles, 29 de octubre de 2008

El mamut congelado de Siberia

A principios de siglo, científicos rusos desenterraron a orillas del río Beresovka, en Siberia, Los restos excelentemente conservados de un mamut, animal extinguido desde hace 10.000 años.

Lo más sorprendente era que conservaba ranúnculos en su boca. En el momento de su muerte, estaba comiendo juncos, hierbas y ranúnculos. Este hecho singular, en el que al principio no se reparó, supuso un indicio de importancia decisiva sobre un episodio turbulento de la historia geológica de la Tierra.

Solamente un repentino cataclismo de proporciones hasta ahora inimaginables pudo haber sido la causa de la muerte del paquidermo. Los indicios llevaron a pensar a los científicos en un terremoto y una erupción volcánica de carácter más violento que todos los registrados en la historia.

La erupción fue tan violenta que la tierra no sólo vomitó lava ardiente, sino también una impetuosa descarga de gases volcánicos. Si estos gases fueron lanzados a la atmósfera hasta altitudes bastante elevadas, se enfriaron descendiendo a temperaturas asombrosamente bajas. Durante el cataclismo describieron una espiral alrededor de la Tierra, mientras descendieron sobre la capa de aire cálido cercana al suelo. Atravesaron ésta, como violentas ráfagas, por las zonas menos densas y se precipitaron sobre la tierra a velocidades inconcebibles. Los lugares batidos por los gases padecieron un frío intensísimo, capaz de producir temperaturas de -150° C, que los expertos en congelación consideran necesarias para poder congelar un mamut.

En Siberia, el mamut se encontraba pastando confiadamente en la tundra cuando se abatió sobre él un frío tan extremo que congeló inmediatamente sus pulmones, y literalmente convirtió su sangre en hielo. El mamut murió en unos segundos; en pocas horas se convirtió en una sólida estatua, lista para hundirse en la tierra, y ser preservada por el polvo del tiempo en el transcurso de los años.

Otra teoría propuesta por los científicos es que el frío estuviera acompañado de un viento tan poderoso que arrastró en su remolino por la ladera de la montaña a los animales que encontró por su paso quedando depositados para siempre, como una masa informe helada, entre árboles, piedras y arena.

martes, 9 de septiembre de 2008

Origen de las tapas


Este vocablo como sinónimo de aperitivo tiene un origen incierto. Algunos aseguran que proviene de una anécdota protagonizada por Alfonso XIII al visitar la ciudad de Cádiz. El soberano se detuvo en el Ventorrillo del Chato antes de volver al palacio, el local todavía existe.El rey solicitó una copa de vino de Jerez, pero un remolino de viento se filtró en el local amenazando con llenar de arena el vino del soberano. Un atento camarero inmediatamente cubrió la copa con una rebanada fina de jamón. El rey sorprendido preguntó: ¿Qué es esto? El camarero le contestó que era para evitar que entrara arena en la copa de vino. Alfonso XIII se comió la feta de jamón y pidió que se le sirviera otro vino, con otra tapa. Todo el séquito imitó al soberano y pidió lo mismo.

martes, 5 de agosto de 2008

En 582 llovió “sangre” sobre Paris

La imagen de una lluvia de sangre cayendo desde los cielos parece algo digno de una película de terror, pero la lluvia roja es un fenómeno meteorológico que ha sido verificado desde los antiguos tiempos del Imperio Romano. Pese al horror manifestado por quienes han sufrido la precipitación de gotas de color rojo.

En el año 582 de nuestra era llovió, lo que la gente denominó, “sangre” sobre Paris. La aterrorizada gente vio en ello una señal celestial y se lanzó con angustia a hacer penitencias, pidiendo perdón por sus pecados. La verdadera causa de este extraño hecho fue el siroco. Este viento a veces sopla desde el Sahara hacia Europa y en aquella ocasión iba cargado de unas finas partículas de arena roja que se encuentran en el desierto, tiñendo de rojo la lluvia que caía sobre la ciudad de Paris.

jueves, 24 de enero de 2008

Restos de una antigua ciudad portuaria en la costa del sur de India despues del Tsunami

El tsunami que el pasado 26 de diciembre arrasó el sureste asiático se llevó por delante la vida de miles de personas, pero a los habitantes de la costa india de Tamil Nadu les ha dejado un inesperado obsequio.

La misma ola que mató entre lodo, escombros y agua a 285.000 personas ha sacado a la luz los vestigios de una ciudad india con más de 1.200 años de historia: la mítica Mahabalipuram, en el estado de Tamil Nadu de la costa este de la India.

Los descubridores fueron unos pescadores que navegaban en una zona cercana, aproximadamente a unos 60 kilómetros de Madras, y que casualmente se tropezaron con los restos de Mahabalipuram en las playas.

Este descubrimiento ha visto de nuevo la luz gracias a que el tsunami removió toneladas de arena y modificó el nivel del litoral de las playas. Por otro lado, uno de los supervivientes de la catástrofe declaró que mientras permaneció sumergido bajo la gran ola había visto un templo bajo el agua.

Muchos de los nativos supervivientes han convertido el lugar de los hallazgos en un improvisado templo, pensando que la presencia de las estatuillas es de origen divino. Entre las arenas de la playa ya han aparecido dos grandes leones (uno sentado y otro listo para atacar), un elefante, un caballo y varias esculturas vestidas de guerreros. Todas estas piezas son de granito. También ha sido encontrado un buda de bronce, de 23 centímetros, que se piensa que es del mismo período histórico. La muralla de un templo y una especie de depósito de agua también han salido a la superficie.

Los expertos han podido determinar que los restos son aproximadamente del siglo VII, y tienen una altura de unos 2 metros. Además, se pueden ver elaborados grabados similares a los que todavía hoy se pueden ver en el templo de Mahabalipuram que se conserva, considerado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.