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viernes, 27 de junio de 2008

Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano,...

Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano,… Era el concepto del Antiguo Testamento, un castigo proporcional al mal causado, tanto en la ley hebraica transmitida a Moisés como en el código de Hammurabi, rey de Babilonia desde 1792 hasta 1750 A.C. Los babilonios tenían toda una gama de castigos que, aunque hoy parezcan inexorables, servían para limitar la venganza personal.

Cortaban los dedos al hijo que golpeaba a su padre y sacaban los ojos al culpable de causar la ceguera a su victima. Los pueblos de la antigüedad no creían en el castigo impuesto por el hombre.

Sin embargo existió una excepción. Por el 2050 A.C., 300 y a lo mejor 750 años antes de Hammurabi y Moisés, respectivamente, el rey sumerio Ur-Nammu promulgó leyes con preceptos con los delitos y castigos.

Estas leyes imponían una escala de las indemnizaciones que debían pagar a sus victimas los causantes de delitos violentos. De esta manera, el que cortara un pie a alguien tendría que pagarle 10 siglos de plata, la multa se convertia de un siglo por romper un hueso, dos tercios de mina de plata por mutilar la nariz,… El código de Ur-Nammu es el primer ejemplo conocido de una multa en especias impuesta en vez de un castigo físico.

viernes, 9 de mayo de 2008

¡Atenas! ¿De donde viene el nombre de la capital griega?


Según la mitología la ciudad podría no haber llevado el nombre de Atenea, sino el del dios del mar, Poseidón.

Hace miles de años, Poseidón y Atenea fueron rivales a muerte. Los dos intentaban constantemente apoderarse de lo mejor del otro. Ambos reclamaban la posesión de la provincia de Ática, que incluía la ciudad que más tarde se llamaría Atenas. Para poner fin al pleito, los dioses decidieron que podría quedarse con ella el que diera a la provincia el obsequio más valioso. Poseidón golpeo la tierra con su tridente y creo un manantial de agua salada. Atenea hizo nacer el primer olivo, que broto junto al manantial.

Los dioses decidieron que el olivo era mejor obsequio, pero solo obtuvo un voto suplementario de diferencia. Le concedieron la provincia a Atenea y se dio su nombre a la ciudad. Poseidón se enfureció tanto que para vengarse hizo que todos los ríos se secaran en verano. En la actualidad aun puede verse la fuente salina y los ríos se siguen secando en verano. La ciudad de Atenas obtiene su aprovisionamiento de agua de colinas situadas en las afueras de la ciudad. La venganza de Poseidón se sigue cumpliendo.