

Por todo el mundo, la gente informa sobre una
extraña clase de precipitación. Pequeños animales, especialmente
peces, ranas y culebras, caen de improviso del cielo y muchas veces a una gran distancia del agua. Estas
misteriosas lluvias fueron
descritas en 1919 por el escritor estadounidense Charles Fort en “
El libro de los condenados”, en lo que se conoce como la primera obra dedicada a documentar
fenómenos extraños.
El esclarecimiento a este misterio se encuentra en los ciclones, que al absorber grandes cantidades de agua de ríos, lagos y mares, atrapan también a un considerable número de pequeños animales que luego son arrojados a varios kilómetros de distancia de su lugar de proveniencia.
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